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domingo, 28 de abril de 2013

Claroscuro germano II "Las Sombras"



Como rezan algunas filosofías orientales como la del taoísmo, la vida es una dualidad y para mantener el equilibrio sagrado debe existir la contraparte y hoy les hablaré de las sombras que  desde mi ventana  tiene la Germania:


Relaciones sociales

 Llegué a este país hace casi diez años y recuerdo que una de mis primeras impresiones indelebles  la hizo el silencio aplastante y casi sobrecogedor que reinaba en el metro. Comparado con el camioncito de mi pueblo, lleno de color, decorado con estampitas de la Virgen de Guadalupe, amenizado por la cumbia de moda, sin timbre, por lo cual cada cinco minutos el pasajero en turno gritaba "Bajan" para poder detener el vehículo y llegar a su destino, se tejian pláticas intensas con el vecino de al lado, al que probablemente no conocías, pero al ir platicando se hacía más corto el trayecto. Aquí había un tren lleno de personas, que estaban ahí sin estarlo: leían un libro, escuchaban sus audífonos y ahora desde hace unos años, checan su Smartphone, ignorando completamente la vida que fluye, y concretamente a su vecino de al lado. Los alemanes suelen ser muy reservados y muy celosos de su privacidad. Establecer una amistad o contacto puede llevar mucho, mucho, muchísimo tiempo. Primero quieren ver " qué es lo que quieres tú de mi" y si pueden confiar en la persona antes de iniciar cualquier suerte de relación. Los colegas no suelen tutearse y se puede trabajar décadas en la misma firma sin que haya una relación de amistad con los compañeros de trabajo, se protege el entorno familiar y es poco común que de pronto al conocer a un alemán te vaya a invitar a su casa. Sí que lo hará, -son muy buenos anfitriones y pueden ser excelente amigos, confiables y leales- pero eso llevará un buuuuen tiempo. 
Una de las cosas que menos me place de esta sociedad es la desconexión que se da entre las generaciones. Mientras que en México es común que en una fiesta de quince años se encuentren bailando tres generaciones: la quinceañera y sus amigos, la abuelita de la nena, la primita de cinco años, y todos participan del evento, porque los mexicanos vamos en familia a las fiestas. Los ancianos participan activamente en la vida social y familiar, asi como los niños -a menos que la invitación especifique lo contrario.
En Alemania ser anciano es otro boleto. Generalmente viven fuera del entorno familiar, y no es que estén aislados, tienen sus Clubes de "Senioren" en los cuales hacen muchas actividades: salen al teatro, juegan te canasta, van a la ópera, bailan y un monton de actividades que no dudo que sean interesantes y divertidas y se lo pasan bien. Sus hijos los visitan en la residencia o asilo de ancianos de vez en cuando o seguido, según sus actividades. 
Pero no hay mucha conexión entre las generaciones. Si los niños no tienen a sus abuelos, pues tienen muy poca aportunidad de relacionarse con adultos mayores, y viceversa, lo que hace a la larga que tanto unos como los otros se pierdan la paciencia y hasta lleguen a rechazarse, porque no saben como relacionarse entre ellos, lo cual me parece una tristeza y una carencia terrible a la hora de desarrollar habilidades de competencia social. 


Una lengua despiadada
Ohhh " Die deutsche Ehrlichkeit" ...Una de las quejas que escucho con mayor frecuencia de inmigrantes latinos es el que se sienten ofendidos por sus prójimos alemanes por su manera tan directa de abordar las cosas. Nosotros los latinos estamos acostumbrados al tono amable, sencillo, servicial, al diminutivo "Me da un cafecito, por favorcito", "Con permisito", " Chaíto", a no decir claramente "no, gracias" sino "No sé, tal vez mañana".

No es que pretendan ofenderte,  de verdad no es así. Pero un alemán puede decirte perfectamente al recibir de obsequio un carísimo tequila que te costó un ojo de la cara: " Gracias por el regalo, pero no acostumbro mucho el alcohol, asi que se lo regalaré a alguno mis colegas de la oficina, a ver quien lo quiere..."...Plop!

Llegamos a este país y nos tomamos primero con un lenguaje que tiene fonemas muy fuertes, que en vez de musitar suavemente "perdón" dice "Entschuldigung!" y segundo,  con interlocutores alemanes quienes están acostumbrados a decir lo que piensan con franqueza, así como va, sin amortiguadores y sin anestesia, pues en este panorama el shock y el retortijón de estómago que produce el coraje son mayúsculos y al final pensamos :  "Tal vez tenga razón, pero NO me gustó COMO  me lo dijo! Razón es una palabra importante, pues de ahí viene el siguiente punto.

Sin embargo, al tiempo se aprende a ver lo poositivo de esta franqueza tan descarada y la ventaja es que uno mismo puede ser exactamente igual de franco y nadie se ofende por ello. Así que volviendo a la botella, es perfectamente aceptable decir: "No, es un tequila muy fino para regalarse en la oficina, asi que  si quieres mejor me lo llevo  y tu recibirás entonces un vale de regalo de tu tienda favorita"...Y todos felices y contentos...

Tener razón, placer de dioses 

No por nada la lengua alemana tiene dignos representantes de su belleza y retórica: Goethe, Schiller, Herman Hesse, Günter Grass, Thomas Mann por sólo mencionar a los clásicos. Discutir es una actividad casi deportiva, se discute a veces sin ninguna utilidad, sólo por el placer de tener la razón. 
Y cómo les gusta tener razón! Alemania siempre quiere tener la razón y llevar la voz cantante. En muchas disciplinas probablemente así lo sea, son una nación que tiene mucha participación  en investigación, desarrollo de tecnología, algunas industrias como la automotriz y la farmacéutica son líderes a nivel mundial. Saben que son un pueblo capaz y competente, por ello a veces suelen creer que ellos son los únicos que saben la mejor manera de hacer las cosas, así que cuando  un extranjero -especialmente proveniente del tercer mundo- le enseña a un alemán algún proceso o procedimiento, mejor hecho y con menor gasto de recursos, les cuesta muchísimo trabajo aprender y aceptar que hay una mejor forma de hacer las cosas que no es la suya. 

Individualismo
Èste es uno de los frutos de la vida moderna que nos hace trabajar cincuenta horas a la semana y tener todo y aparentemente no necesitar de nadie. La sociedad alemana, como en muchos países del primer mundo, ha caído en el vicio del individualismo. Cada persona tiene su programa de citas, sus objetivos, sus metas, sus ideas, y pocos tendrán la flexibilidad de modificar algo de lo propio para el beneficio común.
Finalmente, no necesito de los demás en el sentido estricto y no tengo por que hacerlo. Esto se ve por ejemplo, a la hora de ponerse de acuerdo para algún festejo, que resulte prácticamente imposible hacer una cita porque nadie está dispuesto a hacer una excepción en el programa y dejar de ir por una vez al sauna, a la clase de español, al peluquero, etc,  para que tenga lugar el barbecue de la oficina.

Ha habido casos de personas privadas que han demandado judicialmente para que cambien de domicilio un Kindergarden o escuela, a pesar de ser importante para la comunidad, simplemente porque los niños hacen mucho ruido o la cercanía de equis institución social decrementa el valor de sus propiedad. (Casos extremos, pero desgraciadamente cada vez más frecuentes).

Falta de espontaneidad

Al llegar a este país, a las pocas semanas me dí cuenta que un objeto muy importante que no debe faltar en la bolsa de mano es una agenda. Para un latino, acostumbrado a ir a tomar café con sus amigos a la hora que se le antoje, con gente entrando y saliendo de su casa sin ningún horario preeestablecido, esto puede ser terrible. Te llama alguien para invitarte a alguna fiesta y descubres con horror que te tienes que comprar ya en agosto  la agenda del próximo año,  porque te invita a su boda casi con un año de anticipación. La amiga alemana te invita al cine a la función que va a haber en 4 semanas, tu marido abre la guía televisiva para seleccionar la película o serie que verá en dos semanas, y tus hijos ya tienen antes de las vacaciones de semana santa el verano ya totalmente planeado.
Es difícil quedar con alguien de manera espontánea, porque literalmente, no tiene tiempo! Es la excusa que se dice más a menudo, y al principio yo creía que era una especie de descortesía, hasta que me pasó lo mismo.
Los chicos suelen citarse con los amiguitos- "Verabredung" se llama en alemán y funciona también en base al calendario. Esto lo detesto y en la medida de lo posible, mis hijos se citan espontáneamente con sus amiguitos o vecinitos...es que son niños carajo! Es su derecho!

Sólo hay una ocasión en la que los alemanes hacen algo de manera espontánea: En verano, cuando brilla el sol en todo lo alto, las flores perfuman el ambiente y los días lánguidos y largos invitan a pasarlo bien y dado que el clima es impredecible, pues hay que disfrutarlo en el momento, así que por esa ocasión única  se olvidan del protocolo y llaman al mejor amigo, al vecino o a quien esté disponible para sentarse al sol y tomarse un café o disfrutar de una cervecita y su correspondiente salchichota Bratwurst y reir, bromear, cantar, chacotear  y en resumidas cuentas a VIVIR  HOY que puede ser que manana haya lluvia y granizo..hoy hace un buen día...para VIVIR.

Espero que mis lectores alemanes no se sientan muy ofendidos por mi exceso de franqueza (Creo que en este punto no estoy tan alemanizada como creí)  ...  Si quieren,  lo discutimos :)

No se crean, tómenlo por el lado amable.....

Abrazos....

Paloma



martes, 16 de abril de 2013

Claroscuros germanos -Primera Parte : "Las luces"



Hola queridas lectores y lectoras,

Primero una disculpa por mis casi tres meses de silencio. Digamos que fué una ausencia entre que  voluntaria e involuntaria, las musas me abandonaron despiadadamente y el tiempo libre también.
Después,  los sucesos de estos últimos meses me arrollaron, sin darme mucho tiempo a digerirlos, pero ya estoy de vuelta! En este tiempo han sucedido algunas cosas por aquí  en tierras germanas y en México: vino el carnaval, como cada año y llegó la cuaresma y con ella las vacaciones.
Entre la dimisión del papa, el escándalo alimentario que en esta nación del primer mundo-mj- se vende carne de caballo por debajo del agua, se ponen en el mercado huevos bio que no lo son, la aprehensión de Elba Esther, las turistas españolas violadas en Acapulco, las infortunadas declaraciones del alcalde, la entrega del Oscar, la muerte de Chávez, la reforma educativa, la provocación coreana y tantas y tantas cosas más, que a veces tengo la impresión de que han pasado años en vez de semanas. He aquí  laprueba irrefutable de relatividad del tiempo sin necesidad de complicadas fórmulas matemáticas.

Hace unos días estaba reflexionando con repecto al hecho que de este año se cumplirá una década de que llegué a estas tierras. Llegué como muchos de ustedes,  con una maleta llena de ilusiones, algunos libros,  mis chilitos jalapeños y las ganas de salir adelante en este país. En esos diez años he aprendido a conocer un poco de su cultura y de su historia, la vida cotidiana, en un país que es, si, muy diferente a México.
El pueblo alemán  debido a su historia ha sufrido mucho. Sus gobernantes fueron responsable de dos guerras en Europa, con fatales consecuencias, cosa que no les pone fácil la aceptación de su identidad. Aunque eso ya no se ve en las nuevas generaciones, se identifican con sus héroes del fut, la guerra es para ellos algo muy lejano.  He aprendido también a apreciar sus cualidades y a tratar de entender y aceptar sus fallos, nadie es perfecto. 

Pido de antemano disculpas porque no me gustan las generalizaciones, pero es irrefutable que cada país tiene una identidad cultural que compone un patrón de comportamientos y aunque hay muchísimas excepciones que confirman lo absurdo de la regla, en general es certero. Cuales son las luces del pueblo alemán?  Las cosas que yo admiro a la gente de este país son:
  • Trabajo. Los alemanes son un pueblo trabajador y productivo. Quienes han trabajado en alguna firma alemana sabrán lo importante que es el uso del tiempo, las pausas suelen estar reguladas y se trabaja con todo desde que se llega hasta que termina el turno. Olvídense de la pausa del chismecito, cafecito, etc. Eso se compensa en los períodos vacacionales que suelen ser mucho más amplios que los nuestros en México ( de 20-30 días hábiles). Sin embargo ese estrés se manifiesta en la alta tasa de ausentismo que existe en algunas empresas, los trabajadores se enferman un día si y otro también, y los numerosos casos de Burn-out que se están dando en los últimos años.
  • Tolerancia: La historia de este pueblo les ha enseñado duramente lo importante que es la tolerancia y la aceptación a las ideas de otros. Aquí se puede hablar de casi todo sin que sea un tabú, y por ello aquí se ven cuadros que no se ven en otras sociedades: padres o madres del mismo sexo posando para la foto de la primera  comunión de sus hijos, hay muchos matrimonios mixtos, en cuanto a sexo y nacionalidad también. Se acepta la homosexualidad de manera abierta y sin tabués,  se acepta la diversidad de cultos religiosos,incluso la portación del velo árabe y la burka no estan regulados,  lo que en otros países incluso musulmanes (Turquía) está prohibido.
  • Orden. En Alemania todo está regulado, desde el horario para cortar el césped, hasta en qué parque puedes pasear a tu perro, en que horario puedes hacer un asado, y cuándo puedes hacer ruido por ejemplo para una fiesta. El respeto a las leyes es vital para que todos convivamos en armotna y el desacato está penado. Así por tirar basura, estacionarte en el lugar equivocado o en doble fila, dejar las heces de tu perro en el parque son multas que se castigan con sanciones administrativas (dinerito)  y nadie está excento. Claro, para ello primero tienen que agarrarte infraganti.... 
  • Disciplina y organización. Los alemanes suelen ser muy disciplinados consigo mismos. Si un día deciden aprender español, en su mayoría no es el fruto de un deseo pasajero, sino de una meta que se han puesto. Si dicen que desean viajar a Australia, pondrán fecha y tratarán de ahorrar cada mes lo que se necesita para las vacaciones de ensueño, y una vez llegados al paradisiaco destino, tendrán un programa de lo que van a hacer, lo que se va a gastar y se apegarán religiosamente a él. Si dicen "mañana te llamo", suele ser un aviso veráz, si van a llegar tarde a una fiesta, llaman por teléfono al anfitrión para que no los espere. Para una fiesta hay un protocolo, de qué se va a hacer, a qué horas se sirve la cena, etc. Ana es mi alumna de español desde hace cinco años. Viene religiosamente casa dos semanas a su clase y no falta nunca, a menos que esté enferma. No importa qué o cuántas actividades tenga en la semana, Ana hace sus tareas y le dedica tiempo al estudio de su hobby, que es el idioma de Cervantes. Hay cantidad de alumnos irresponsables tambien, pero lo que siempre me llama la atención es que ellos mismos dicen "Es algo que me he propuesto y voy a sacarlo adelante, cueste lo que cueste". No les gusta dejar cosas empezadas, eso tiene mucho que ver con su concepto de costo-beneficio, que en la mentalidad alemana está siempre presente. 
  • Limpieza: Alemania es un país muy limpio. Sus calles y sus parques, el agua, sus ríos. Aquí aprendí a llevar mi bolsita para la basura cada vez que hao una excursión al campo o al parque. Esa limpieza y ese orden se traspola a la viviendas de sus habitantes, en algunos pueblitos, verán casas como listas para una foto de revista. No habrá malezas en el jardín, a ningúna lampara le faltará un foco y no habrá hojas secas en la veranda....Entras a algunas casas, especialmente de gente de la tercera edad y parece como si llegaras a un museo. Ninguna brizna de polvo y nada fuera de su lugar. El consumidor latino se sorprenderá de lo vasta que es la oferta de productos de limpieza en el mercado, pañuelos de piel para limpiar los vidrios y dejarlos como espejo, entre otros productos maravillosos. El estándar alemán de limpieza es "que puedas comer del suelo", como lo dicen ellos literalmente.


    Como en toda dualidad, existen los puntos negros o sombras....Pero esas se las cuento en el próximo post que saldrá -prometido-  en los próximos días

    Abrazos


    Paloma 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Amor de migrante

"Mi patria es donde tú estás"

El 30 de Mayo de 2003 significó un parteaguas en mi vida...nada volvió a ser igual.
Ese día pronuncié, al lado del hombre que amo las siguientes palabras: "yo Paloma, prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso"... No tenía idea del impacto de esta decisión en mi vida. Sabía que muchas cosas iban a cambiar, pero no tenía idea de qué tanto.

Casarse no es nada del otro mundo. Britney Spears lo hizo en una borrachera y ese matrimonio duró 48 horas... En mi caso, no solo significaba el compartir mi vida y mi persona con alguien, sino también irme a vivir a 18,000 kilómetros de mi terruño, en un país con otro idioma y una diferencia mínima de 20 grados de temperatura. Para mí significaba no sólo el cambio de estado civil, sino también el cambio de país, de clima, de idioma y estilo de vida. No eran variables que permitieran asimilarse en poco tiempo.

Mujeres como yo, que arriesgamos piel y corazón en la empresa de amar a un hombre que es tan diferente a ti, que tiene otra educación, otro bagaje cultural, somos muy valientes. Dejar lo hasta ahora conocido para iniciar una nueva vida en un país lejano, sin más familia que la adquirida ahora, sin un colchón a prueba de caídas, sin amigos cercanos , ellos viven a miles de kilómetros de tí.
Si, se necesita tener una dosis de locura para emprender ese camino y toneladas de paciencia, de apertura, de tolerancia y de madurez para continuar en el mismo. Es apostarle toda nuestra fortuna y nuestra fé a un sólo número en la ruleta..el riesgo es enorme, pero si ganas, ganas algo que no compra el dinero: amor que edifica, amor que construye, amor que da fruto.

Yo no creía en un inicio en el matrimonio. Hija de padres divorciados y que no se llevaban bien fuí mudo testigo del fracaso matrimonial de muchas personas a mi alrededor, amistades y familiares, así que me parecía algo más improbable que sacarse la lotería el tener un matrimonio que funcionara. Todo lo que había visto era más bien mujeres sufridas, padres desobligados, familias dolientes....asi que perdí la fé en el matrimonio antes de experimentarlo.

En el ´99 conocí a el Dr. Telo y a Diana, su esposa. Ellos eran mis vecinos cuando me mudé a La Paz por motivos de trabajo. Eran una pareja bien "pareja", a pesar que seguían el modelo tradicional- impensable para mí en esa época- mujer en casa, hombre sostén de la familia. Cada uno vivía  su rol con entrega y sin reproches. Diana no estaba supeditada a su marido, era una mujer independiente, amable, risueña que le dedicaba su mayor devoción y que tenían un sueño común: engendrar vida! . Tenían problemas de esterilidad pero, eso en vez de alejarlos y lanzarse culpas, los unió más y empezaron a ahorrar con ahínco para poder pagar los tratamientos de inseminación que les permitirían tener los hijos tanto deseados. Eran compañeros, amigos y amantes y se les notaba el amor y la entrega a la causa común.
El camino hacia los retoños no fué fácil, duró ocho años, pero llegaron. Hoy viven felices con sus trillizas y siguen amándose, se les nota en su mirada y se ven plenos.

Posteriormente conocí a Michael y Rosemarie, mis padres anfitriones cuando viví de intercambio en Canadá. Tenían dos niños pequeños que eran un sol de alegría y una vida familiar muy intensa, salían mucho con los chicos e invertían mucho tiempo en sus hijos. Como yo vivi en su casa, fuí testigo del buen equipo que formaban, lo que se apoyaban y como reían mucho juntos. La familia completa era armoniosa y feliz y lo derrochaban.

Esas personas sin querer me dieron nuevas ilusiones y un matiz del matrimonio totalmente diferente. Gracias a la luz que irradiaban empecé a creer que tal vez sí era posible lograr una completa comunión con alguien, si ambos estaban en la misma línea y tenían los mismos objetivos en su vida.

Empecé a desear un compañero con quien yo pudiera contruir y edificar juntos. Cuando por fin lo tuve enfrente, por poco no lo reconozco...Estaba tan contaminada por ideas, por prejuicios, por miedos, por apegos, que por poco casi lo habría dejado partir por no tener el valor de enfrentar mis retos. Salir de mí misma para ir al encuentro del otro, aunque ese encuentro estaba a dieciocho mil kilómetros de distancia. Pero el corazón sabía la verdad: que si decia "NO" me arrepentiría hasta el último de mis días. Ante esa perspectiva, decidí hacer lo propio: salir a su encuentro y correr los riesgos que fueran necesarios.

Un matrimonio binacional es como cualquier otro matrimonio, que además lleva cargando las nostalgias, las añoranzas, los esfuerzos de una de las partes por adaptarse al nuevo entorno y la otra por comprender, ayudar y hacer menos pesada la carga del otro.
 El riesgo de fracasar es mayor...están sometidos a un estrés treméndo y mucho mayor que un matrimonio convencional. Se requiere mucha paciencia, comprensión, respeto, generosidad, y una dosis de madurez excelsa para poder sacar la complicada empresa adelante. He conocido muchos matrimonios que a pesar de casarse totalmente enamorados, no pueden soportar el embiste del enemigo común: la nostalgia, que como despechada viuda negra teje su red encima de la parte migrante, hasta que termina por ahogarla. No es posible hacer una generalización, cada situación es diferente y cada historia tiene un desenlace propio.

 "...En la salud y en la enfermedad y amarte, honrarte y respetarte todos los días de mi vida"... La promesa sigue vigente, hoy más que nunca

 Decir "te amo como el primer día sería injusto", el amor también se tranforma y madura, se vuelve más sereno, más pleno, más generoso, menos egoísta, más entregado. Tras nueve años compartimos un hogar, dos retoños, muchos amigos, lazos invisibles que unen pero no atan y que en la cercanía nos permiten crecer juntos y también en lo individual.

Mis respectos a todas esas valientes amazonas que dejan su país, su entorno seguro, por el amor a una persona, en una empresa incierta, ardua y riesgosa, en la que no hay garantía. Mi deseo es que sean felices, que sus maridos valoren el tremendo sacrificio que hacen y que dicha experiencia las haga crecer enormemente como personas y que dé mucho fruto.

Un renocimiento a todos esos hombre que son lo suficientemente generosos e inteligentes para valorar el amor de una mujer que deja todo para estar con ellos y que le ayudan hombro con hombro a salir adelante en un país para ella ajeno y extraño. Gracias por entender que a veces necesitamos de manera urgente el contacto con nuestos origenes y nuestras raíces...

Un abrazo amoroso, 

Paloma

viernes, 6 de enero de 2012

El alemán y la paloma...

Parlamento Alemán en Berlín.
Guten Morgen! Wie gehts?  - Buenos días, como estás?
Tschüüüß! Macht´s gut - Adiós, que te vaya bien

Alemán , Tedesco, Deutsch, German.... 

Ésos son los nombres en otros idiomas con los que se designa el idioma de Goethe.  Antes de conocer a mi esposo ni siquiera tenía idea de como se escuchaba el alemán, ya que nunca habia estado en contacto con el idioma. Y como nos conocimos en Canadá, pues al principio sólo hablamos únicamente inglés. La primera vez que escuché una conversación en aleman fué una vez que él llamó a su casa por teléfono. En ese momento, no logré reconocer ninguna palabra...Nada, nada  que se pareciera  a los idiomas que conocía - aunque claro, hay algunas similitudes sobre todo en las palabras que tienen su raíz en el latín-
Cuando llegué aqui - la primera vez de visita- , traté de comunicarme en el único idioma que había en común, el inglés. Algunas personas de la familia de Jorge hablaban  excelente inglés, otras no tanto pero la comunicación de cualquier manera fluyó por el interés mutuo.
En la calle, en el super, en la panadería,  en ocasiones no era tan fácil encontrar alguien que pudiera entender lo que yo quería, amén de sostener una conversación fluída. 
Llegué a la conclusión que el inglés podría ser útil para las vacaciones pero no para vivir aquí. Si deseaba vivir aqui y participar activamente en la vida cotidiana, pues TENIA que aprender alemán.
Acudí  a una escuelita pequeña en Hamburgo, donde imparten cursos a personas que desean estudiar en la universidad, el nivel académico  es bueno,  y tienen cursos intensivos donde se estudia 4-5 horas diarias.
Justo al entrar a la escuela, dedidí dejar  por completo la muleta que me sostenia, y  dejar el inglés atrás  a menos que se tratara de una emergencia. Solo alemán, para aprenderlo lo mas rápido posible. 

El alemán no es una lengua sencilla. En cuando a pronunciación, tiene muchos sonidos que no tiene el español, por ejemplo el llamado UMLAUT, que gráficamente se pueden reconocer al ver las vocales con diéresis: ü,ö,ä. Los umlaut´s componen un sonido entre dos vocales, por ejemplo para pronunciar correctamente la la Ö la instrucción sería : haga como que va a decir una o pero haga el sonido de la e... , Prueba !
Luego esta el sonido SCH, que existe en muchisimas palabras alemanas y  que se hace como si callaras a alguien shhhhhhh.... 
La "r" es gutural, resuena en la garganta  y en algunos casos no se escucha.
Luego, gramáticamente están la cantidad de casos y excepciones que existen, la estructura de las oraciones que en algunos casos envian  envian el sujeto a la segunda posicion, en otros el verbo al final. Nunca antes aprendí tanto de la gramática española como cuando estudié alemán. porque inevitablemente hacia las comparaciones con mi lengua materna.
La estrategia de evitar el inglés, por muy tentador que esto fuera, y enfocarme solo al alemán  funcionó porque me obligó  a poner en practica lo aprendido de manera inmediata y brutal  - aunque aún no estuviera muy  bien aprendido- aunque fuera díficil. La necesidad te hace  buscar nuevos caminos y estrategias. 
A los dos meses podia ya mantener conversaciones sencillas, preguntar por  información, quejarme del clima - jeje*- e incluso emplear algunos modismos  propios  de la región.

Tengo tambien mis anécdotas simpáticas de ese tiempo. Una  vez tomando café con mi suegra le dije " -Oh ..Biggi, deine Erdbeertorte ist schleker", donde  Biggi=nombre de mi suegra; deine:tu; Erdbeertorte: Tarta de fresa  ;  Schlecker es una cadena de farmacias, lecker -lo que en realidad quise decir  es delicioso. - lo cual seria como: Oh suegra tu tarta de fresa es "***avides".
 
Claro, al principio del proceso de aprendizaje sentí como si me hubieran cortado la lengua, y eso a mi,  que tengo una necesidad de comunicación tremenda :)  Sin embargo, conforme me iba sintiendo más segura en el idioma, se siente uno más comoda y puedes integrarte mejor a la vida normal, se va ganando cada vez más independencia. 
Realicé seis cursos seguidos, el proceso duró casi un año. Al final de ese año realicé una práctica en una empresa que organiza prácticas profesionales e intercambios estudiantiles en países de habla hispana. Recuerdo que al principio me costaba muchisimo trabajo atender clientes al teléfono, pero las personas fueron muy amables, pacientes y hasta cooperativas conmigo al notar que el alemán no era mi lengua materna y el esfuerzo que esto me causaba..
El idioma es la clave de la integración.  El gobierno alemán lo sabe y por eso a partir de 2005 financia los cursos de alemán al los recién llegados al país.  El idioma es la llave que te da la entrada a la vida cotidiana. 
Si bien me siento cómoda hablando en alemán, nunca podré llegar al nivel de mi lengua materna. en español hablo con mis hijos, leo, escribo, canto, es el idioma que mejor domino y es el idioma en el cual puedo vivir y expresar mis emociones.
La lengua materna siempre sera lo que es, la conexión con las raíces.












lunes, 2 de enero de 2012

Migración - Cambiar de huerto?


Les comparto una reflexión que escribí en abril del 2004. Habia quedado guardada en el tintero electrónico, esperando que llegara su tiempo.  Algunas cosas han cambiado, como mi abuela que se fue  en 2006, ahora también soy madre desde el 2005. Mi camino lo sigo construyendo..."Caminante no hay camino...se hace camino al andar" joan manuel serrat


"Inmigrar se puede definir en pocas palabras como llegar de un país de donde se pertenece, a otro que se desea pertenecer. Los motivos de ese movimiento son tan variados como la individualidad de las personas, pero se dan principalmente por causas economicas, afectivas, de estudios, seguridad, politicas...

Me pregunto que  si en la Tierra no existieran fronteras politicas, no habria nacionalidades?  Teoréticamente no, pero... existirían los gentilicios? Y en todo caso,  la palabra extranjero? Probablemente sí, porque tal vez el término no tenga mucho que ver con las fronteras ni con las lejanías, sino con al lugar  que sentimos que pertenecemos , un punto  nuestro y conocido contra otro punto distante  en el que la manera de comerse un mismo platillo es diferente y tambien la de saludarse,  la de mirarse y hasta el idioma es otro. Existen también estas diferencias dentro de un mismo país, se distingue al que vive en la costa, la frontera , las montanas y el desierto.
Hace un par de días, cuando caminaba por el parque, admirando la belleza renovada de los árboles en primavera,  se me ocurrió que un inmigrante  es como un árbol que deseas transplantar a otro huerto. Al principio, recién transplantado tiene un aspecto desolador, aparentemente nada queda de su grandeza y  la belleza que tenía en el otro huerto. El jardinero no sabe va a resultar. Todo depende de cómo el arbol asimile el nuevo clima, la intensidad del sol, la calidad del agua con la que es regado y los nutrientes del nuevo suelo. Aquí, el árbol experimenta un momento crucial: o se adapta a sus nuevas condiciones o se deja morir. Tiene un arma secreta que puede aprovechar: Lleva en sus raíces la tierra de su antiguo huerto que le dará la fuerza siempre, aunque deba anclarse en una  nueva. Puede que el nuevo clima sea caótico, pero lo compensa con el agua de mayor calidad o un espacio mas grande para extender sus ramas. Tal vez deba cambiar la forma como asimila sus nutrientes, para  crecer.
Cabrá decir que es más facil y tiene más probabilidad de éxito transplantar un árbol joven, pequeño  que uno grande y frondoso, crecido y con frutos.

Uno es de donde nace? O es de donde se hace? O es sólo de sí mismo? Hace poco leí una frase que me pareció fascinante: “Yo soy el país donde quiero vivir”. Eso nos habla de un ser humano universal, sin fronteras. En un mundo globalizado ese sería el concepto más ad-hoc, pero no podemos dejar de enfrentar que las fronteras existen,  y no solo las políticas, sino las culturales y sociales que plantean un obstáculo aún mayor.
En la distancia,  el país de origen adquiere nuevas características,  uno construye su idea del suyo según el propio sentimiento o método para no extrañarlo tanto (Lee a Isabel Allende -" mi país Inventado") . He escuchado a  paisanos que hablan de nuestra tierra en una forma utópica e idealista  y a  otros de una manera tan despectiva, y hasta déspota,  que me cuesta trabajo reconocer que tenemos el mismo origen.
El proceso de emigrar no es en ningún caso algo fácil de digerir. Como el árbol, hay que adaptarse a un nuevo clima y a un alimento diferente. A diferencia de él, que esta anclado, el ser humano tiene la opción , en la mayoría de los casos, de  moverse a nuevos huertos o regresar al huerto de origen.
En mi caso tengo casi tres  años de no vivir regularmente en Mexico.  Al principio fue estar entre un huerto y otro hasta que hace casi dos años establecí, al lado de mi esposo mi residencia en Alemania. Durante este período he pasado por diferentes estados emocionales, pero sólo una vez he estado al borde de la desesperación. 
Las personas que me rodean han sido una bendición y me han ayudado enormemente a acomodarme mejor en este país. 
Mi propio camino  aún no lo  encuentro, pero empiezo a sentirme cómoda. Empiezan a gustarme la limpieza de las calles, la seguridad con la que puedo caminar en ellas, la pureza del aire, la puntualidad,  el orden, el paisaje blanco en invierno y el olor de  flores hasta  antes desconocidas en primavera. Cuando la persona va a vivir a un país extranjero deberia ser una decisión largamente sopesada y si  no lo sabemos a ciencia cierta , por lo menos tenemos una idea de lo que viene, por lo cual estamos  medianamente conscientes  que no sera un proceso fácil,  hay que aprender un idioma, los usos y las costumbres, tener toneladas de paciencia con los demás y consigo mismo, porque las cosas normales, insignificantes que hacemos normalmente y a diario  en nuestro pais, aquí cuestan triple  trabajo hacerlas por el límite del idioma o por el desconocimiento de las  leyes.

Estando aqui en Alemania me doy cuenta que tengo oportunidades nuevas y las voy a tomar, tengo la oportunidad de reinventarme, enriquecerme y enfrentar nuevos retos.
Naturalmente extraño tambien, tengo nostalgias, pero lo que mas echo de menos es a mi familia, la convivencia cotidiana, (esa no la da el telefono ni el internet) el desayunar con mi madre, abrazar a mi minúscula pero grandiosa abuela, y la libertad con la que me muevo en México, sin preguntar a nadie los caminos, las vias y las formas, porque las conozco como la palma de mi mano. El clima sólo lo extraño en determinadas epocas, particularmente en invierno.  
Yo se que algún dia voy a regresar a vivir a México. Cuando ?  Ahora es difícil decirlo. Mi esposo es bastante abierto al respecto, pero no sé si conserve esa apertura cuando se enfrente a la necesidad de trabajar y abrirse paso en un país que no tiene empleos suficientes y que los sueldos de las personas normales  no alcanzarían para hacer vacaciones de ensueño en Australia.
Ahora no creo que sea el tiempo de plantearme eso. Creo que mis hijos nacerán en Alemania, aprenderán español y alemán como lengua materna y vivirán entre dos culturas, porque no tienen que elegir si pueden enriquecerse con las dos.
Ahorita es el tiempo de plantearme como puedo aprovechar mejor las ventajas que me ofrece el nuevo huerto mientras que tomo fuerza y me nutro de la tierra cálida y nutritiva de mis  raíces. "

Grandes esperanzas...

Esta entrada de hoy no tiene nada que ver con la magistralmente escrita  novela de Charles Dickens.  Este post tiene que ver con las aspirac...